HISTORIA DE UN CONVENIO COLECTIVO QUE NO PUDO SER

Ver Convenio vigente

Desde la firma en mayo de 2.010 con los sindicatos del I Convenio Colectivo de Escuelas Infantiles de Gestión Indirecta de la Comunidad de Madrid, se inició una tramitación extraña a partir de la decisión firme de la Comunidad de Madrid de impedir la aplicación del mismo.
Estaba en marcha el proceso de adjudicación de la gestión de las escuelas infantiles por el procedimiento prácticamente de subasta a la baja, dejando en un segundo plano la valoración de los proyectos educativos, por lo que el Convenio Colectivo suponía un obstáculo para que las empresas mercantiles ajenas al interés educativo estuvieran interesadas en seguir concursando.


Por lo tanto, desde que el Convenio Colectivo se llevó al registro a la Dirección General de Trabajo de la Comunidad de Madrid empezaron a detectarse extrañas maniobras que rayaban lo delictivo, mediante las que se empezó retrasando la publicación del Convenio Colectivo en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, hasta que se montó un expediente administrativo que sirvió de excusa para la impugnación del Convenio ante los tribunales. Para dicho montaje incluso se llegó a pedir por la Comunidad de Madrid un burdo informe de un conocido despacho de abogados, encargado con la indicación expresa de que el objetivo era la no aplicación del Convenio Colectivo o la demora al máximo de su entrada en vigor.


Finalmente la Comunidad de Madrid impugnó el Convenio ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, alegando esencialmente que AMEIGI no tenía legitimación suficiente para la firma del Convenio por tener cooperativas de trabajo entre sus socias.
Tras el juicio oral que se celebró en la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid las valoraciones tanto de los sindicatos, como de quienes asistimos por AMEIGI fueron positivas, puesto que el propio Fiscal se mostró favorable a nuestras tesis y la defensa de la Comunidad de Madrid fue muy débil, por carecer de argumentos suficientes. Era evidente que el Convenio Colectivo no era de aplicación a los y las socias trabajadoras de las cooperativas, pero eso no podía eliminar la capacidad de AMEIGI, como única asociación empresarial del sector en Madrid, para la firma del Convenio Colectivo.


Por eso, la lectura de la Sentencia dictada por el T.S.J. de Madrid mediante la que se estimaron las tesis de la Comunidad de Madrid, produjo sorpresa por no esperada, e indignación por ser el propio Tribunal el que buscó argumentos no dados por la propia Comunidad de Madrid para decidir la anulación del Convenio Colectivo.


Esta circunstancia permitía albergar esperanzas de que el Recurso ante el Tribunal Supremo prosperara, por lo que todavía se pensaba que el Convenio Colectivo finalmente pudiera salir vivo. Sin embargo no fue así y el Tribunal Supremo desestimó el recurso presentado por AMEIGI y por los sindicatos, así como la queja que se interpuso frente a la propia Sentencia de este tribunal.


En definitiva, después de un largo periplo administrativo y judicial, el enorme esfuerzo desplegado por nuestra Asociación no ha dado sus frutos y ha triunfado la voluntad de la Comunidad de Madrid de tener libre el camino para seguir con su interés en el deterioro de la calidad educativa de las escuelas infantiles.

Por lo tanto, la lucha sigue, pero actualmente no podemos contar con el instrumento del Convenio Colectivo, que nos pareció que estratégicamente era una importante baza para evitar la merma de derechos laborales y la mercantilización total de esta actividad tan trascedente para el desarrollo infantil.